Era una máquina sencilla, pero nadie habría adivinado su función, pues era algo nuevo bajo el Sol. Consistía en un cilindro, al que se daba vuelta con una manivela y que estaba cubierto por una hoja de papel de estaño; también un altavoz y un estilo apuntado hacia el cilindro. El inventor del aparato daa vuela a la manivela mientras él mismo hablaba en el altavoz pronunciando un verso de una canción arrulladora: "María tenía un corderito." Las mismas palabras volvían a sonar luego, en otro tono, pero suficientemente claras.






