Posiblemente, tanto los avances en las comunicaciones globales como la democratización de la tecnología a lo largo de las últimas décadas han influido de diferentes formas en lo que hoy en día consideramos como software libre.
Es decir, la facilidad de acceso a la información y la voluntad de cooperación no son características únicas del software libre, sino que estructuran una base para el desarrollo de alternativas válidas y viables en multitud de campos.
Si bien en la actualidad existen múltiples iniciativas ligadas en mayor o menor medida a la producción social, las organizaciones empresariales encuentran en este modelo una manera de incentivar la creación y captura de valor para sus modelos de negocio.








