Este artículo se publicó originalmente en Sin vuelta de hoja, un blog de MásMóvil donde colaboramos semanalmente con el objetivo de contar cosas sensatas y relajantes relacionadas con la tecnología y la ciencia.
A diario accedemos a un montón de servicios en el ordenador. En muchos de ellos hay que identificarse con un nombre, correo y una contraseña. Mucha gente considera esto una incomodidad más que la forma de proteger su información y su privacidad, y no pone mucho cuidado, sin saber que alguien que pueda adivinar o robar una contraseña puede hacerse con relativa facilidad con otras más importantes (como las del correo o el banco) y llegar a producir verdaderos trastornos.
Entre los errores más comunes están elegir contraseñas «fáciles de adivinar», usar la misma contraseña en diversos servicios o emplear contraseñas «débiles» de pocas letras. Aparte de eso hay otros problemas más peliagudos: gente que comparte o revela contraseñas (algo que nunca se debe hacer) o quien es víctima de la ingeniería social, de engaños a través de correo o de robo de información mediante software malicioso o dispositivos hardware como los keyloggers.
A diario accedemos a un montón de servicios en el ordenador. En muchos de ellos hay que identificarse con un nombre, correo y una contraseña. Mucha gente considera esto una incomodidad más que la forma de proteger su información y su privacidad, y no pone mucho cuidado, sin saber que alguien que pueda adivinar o robar una contraseña puede hacerse con relativa facilidad con otras más importantes (como las del correo o el banco) y llegar a producir verdaderos trastornos.
Entre los errores más comunes están elegir contraseñas «fáciles de adivinar», usar la misma contraseña en diversos servicios o emplear contraseñas «débiles» de pocas letras. Aparte de eso hay otros problemas más peliagudos: gente que comparte o revela contraseñas (algo que nunca se debe hacer) o quien es víctima de la ingeniería social, de engaños a través de correo o de robo de información mediante software malicioso o dispositivos hardware como los keyloggers.






